Formación gratis, ni des ni aceptes

La difusión masiva de la información gratuita cambió la profesión inmobiliaria. La popularización de la formación online cambiará el mundo de la formación.

El cine, la música, el comercio… ¿Cómo ha cambiado todo en veinte años, desde el boom de las nuevas tecnologías de la información impulsadas por el internet? El vendedor de pisos anunciaba en las carísimas secciones de anuncios por palabras y las inmobiliarias reinaban desde el control de la información de lo que se vendía. Los pisos no se venden por internet, como algunos pronosticaban, pero qué duda cabe que los inmobiliarios que han sobrevivido han tenido que cambiar su propuesta de valor, su foco en el servicio y su forma de trabajo.

Las herramientas de comunicación de masas mediante video ya estaban disponibles hace tiempo. Desde CRS en España empezamos hace más de diez años a hacer webinars mensuales para los miembros, traducidos de los que se hacían en Estados Unidos. La necesidad de mantener la relación durante el confinamiento, tanto socialmente como en el trabajo, ha disparado el uso de algo que estaba allí, cada vez más disponible. El encadenamiento con los “live” de las redes sociales ha multiplicado la onda expansiva. Los webinars, entrevistas y charlas, eventos, quedadas varias… todo esto se ha multiplicado en un frenesí comunicativo sorprendente. Todas estas cosas tan interesantes, ¿antes dónde se contaban?

¿Es esto formación? Sin duda que lo es. Todos aprendemos de todos y todo tiene valor, pero se empieza a notar un hartazgo generalizado, que se superpone al agobio de los cuidados, las prevenciones y la limitación de movimientos e interacción social. También nos empezamos a preguntar si todo este frenesí de formación improvisada por médiums más o menos cualificados realmente compensa el tiempo empleado, más allá de facilitar compañía y apariencia de relación y contacto personal.

Y gratuito, claro…

Los inmobiliarios saben lo que es trabajar gratis para ganar la confianza y el deseo del cliente potencial. Pero ninguno va a enseñar cómo vender una propiedad sin contar con los servicios de un profesional, eso es natural.

Un viejo proverbio dice: consejos gratis, ni des ni aceptes. Lo que tiene valor no suele ser barato, ni menos aún gratuito. El consumidor no suele valorar lo que es barato y por el contrario espera mucho de aquello por lo que ha tenido que pagar caro.