Por qué tu equipo inmobiliario (y tú) seguís necesitando formación, y siempre lo haréis.

Todos los que no somos nativos digitales recordamos, en mayor o menor medida, un mundo en el que los grandes acontecimientos, las tecnologías disruptivas y las grandes innovaciones eran una excepción. Eran eventos que abrían informativos y que durante meses o años eran cuestiones teóricas que no aterrizaban en nuestras casas…

Ese mundo ya no existe. Desde hace mucho ya, pero desde el 2020 el ritmo vertiginoso de la vida, la incertidumbre y la novedad continua, se han apoderado de todo. Es agotador, incluso a veces, desolador. Sin embargo, siendo empresario tienes pocas opciones que no pasen por la adaptación diaria. La resiliencia es una necesidad imperante en el mundo moderno. Debes subirte con entusiasmo a la montaña rusa de emociones de la tecnología y el mercado en general y del mundo inmobiliario en
particular.

Si decides resistirte, incluso aunque agonices durante meses o años, puedo asegurarte que ya estás muerto en el mercado. Si decides tomar el camino del autodidactismo, lo más probable es que no puedas avanzar suficientemente rápido para ser productivo. Solo te queda un camino: el que pasa por la combinación de formadores técnicos especializados y el trabajo en equipo y con colaboradores.

“Una única cabeza, por inteligente que sea, no es capaz de encontrar y ejecutar las respuestas necesarias a la cantidad de nuevas preguntas que el mundo profesional plantea actualmente”

Todo esto no quiere decir que la experiencia de un profesional haya perdido importancia. Las vivencias acumuladas son más valiosas que nunca, pero no como un conocimiento técnico estático, si no como herramientas dúctiles que ayudan a tener más perspectivas y referencias para crear respuestas adecuadas a las nuevas preguntas.

El mundo cambia, el mercado cambia, el cliente cambia. Pero no solo eso; el cliente es cada vez más exigente, el mundo es cada vez más complicado y a la necesaria actualización de conocimientos técnicos hay que sumar habilidades comunicativas, para construir relaciones, gestión del tiempo, emocional… y para afrontar todo eso necesitarás motivación y constancia.

Es justo en estas cosas donde la formación tiene un papel clave que solemos pasar por alto. Asistir regularmente a congresos, cursos, formaciones… nos mantiene activos, enchufados, nos actualiza y afianza antiguos conocimientos y todo eso aumenta nuestra seguridad. Interactuar con otros profesionales, compartir preocupaciones y anécdotas nos hace sentir acompañados aumentando también nuestro bienestar. Es este mix el que conseguirá que te sumes a la nueva era de profesionales competentes, los que mejoran cada día, los que mantienen su mente abierta, los que visualizan el crecimiento de su negocio sin perder de vista que su negocio crece gracias a los clientes que los eligen.

Por eso, ahora más que nunca, la formación es continua o no es nada. Y si no aportas nada, sobras.